viernes, 2 de agosto de 2013

Reseña de El aguijón del diablo. Ricardo Alcántara.

¡Hola ricuras! Hoy tengo la reseña de (como bien dice el título) El aguijón del diablo. Así que no me enrollo y empiezo.


Joaquina intuye que el mal humor y las desapariciones constantes de su hijo mayor, Gustavo, son más graves de lo que quiere admitir. Aun así, se esfuerza por actuar como si nada ocurriese. Sin embargo, las tensiones en la familia aumentarán hasta estallar. Su matrimonio, que tampoco funcionaba, acabará por romperse y descubrirá que Gustavo, que se ha escapado de casa, no va a clase, ha robado dinero y es drogadicto. Con la ayuda de su vecina y amiga argentina Martha, hará lo posible por recuperar a su hijo y mantener a flote la familia. Finalmente, tras varios fracasos, deberá asumir sus límites y la realidad que vive y tomar una difícil decisión: cerrarle la puerta de su casa a Gustavo, a fin de salvar lo que queda de su familia, que son ella y su hijo Fernando, a quien había tenido abandonado durante el conflicto.

Fragmento del libro:
—Buenas tardes, estoy citada con la tutora de Gustavo Costa.
Como el hombre ya estaba avisado, las condujo sin demora hasta una pequeña sala en el primer piso.
En aquel momento Joaquina sintió deseos de pedirle a Martha que aguardara afuera. Mas luego consideró que no sería demasiado amable de su parte, y permaneció quieta y en silencio. Martha, en cambio, no hacía más que husmear por todas partes. Al verla, cualquiera diría que estaba allí con la intención de comprar el instituto, dada su manera de examinar cada uno de los detalles. Pero cuando se present la tutora, corrió a sentarse junto a Joaquina.
La tutora también se sentó y, aunque se esforzabaen sonreír, Joaquina presintió que las noticias serían más alarmantes de lo que esperaba.
Cruzó las piernas y apretó el bolso contra el pecho.
Hacía años que no rezaba, pero mientras aguardaba las primeras palabras, a su manera le pidió a Dios que le echara una mano. La tutora rompió finalmente el silencio:
—Me decidí a llamarla por teléfono en vista de que usted no respondía a mis notas.
—¿Qué notas? Gustavo no me ha entregado ninguna nota -se disculpó rápidamente Joaquina toda azorada.
—Las últimas se las hice llegar a través de Fernando -explicó la tutora.
Tuvo la sensación de que el suelo se movía bajo sus pies. “Tampoco puedo confiar en Fernando...”, se dijo.
Permanecieron las dos calladas, evitando mirarse a los ojos. Y Martha, a quien este tipo de situaciones le daban tanto miedo como las películas de terror, sin saber qué hacer para estarse quieta, preguntó:
—¿Puedo fumar?
—Sí, claro. Aquí tiene un cenicero.
Con bastante esfuerzo, Joaquina consiguió reunir el coraje suficiente como para preguntar:
—¿Qué sucede, pues?
—Hace tiempo que Gustavo no aparece por la escuela. Tiene el curso perdido. Y por si esto fuera poco, sus compañeros me han comentado que últimamente lo han visto con gente... poco recomendable.
—¡Dios mío! -exclamó Joaquina con voz lastimera-,¿qué voy a hacer con este chico?
La tutora no respondió, quizá consideró que eso ya sería meterse demasiado en un terreno que no era de su incumbencia. Quien no dudó en hacerlo fue Martha, que con el cuello erguido, sentenció:
—Pero, ché, tenés que hablar con él en seguida. ¿No ves que mañana puede ser demasiado tarde? Y tenés que decírselo al padre. No se lo podés ocultar.
—Sí, eso haré -murmuró Joaquina mientras se incorporaba. Y, luego de despedirse, se
marcharon.
Durante el camino de regreso, Martha tampoco dejó de hablar. Pero entonces Joaquina no la escuchaba, tal era su desconcierto y tan grande su desazón. Y al llegar al rellano, se apresuró a despedirse:
—Gracias por acompañarme.
¡Adiós!
—No tenés nada que agradecerme: hoy por vos y mañana por mí -aclaró Martha.

Mi opinión:
Este libro fue uno de los muchos que tuve que leer porque me lo mandaron en el instituto, porque si no fuera por eso no lo habría leído nunca.
Voy a asumir que posiblemente si has llegado hasta aquí es porque a ti también te lo han mandado leer en el instituto, y no tienes muchas ganas de leerlo, así que hoy no me voy a preocupar demasiado por si hago o no spoiler. Si lo hago pues lo hice y punto. Así que si quieres leer este libro porque estás interesado y no quieres que te spoilee deja de leer ahora y luego no me vengas con lloros.

Bien, como siempre, no sé porque, en los libros que me mandan leer en el instituto parece que siempre están contados por encima, como si realmente nada fuera importante. Esto es una sensación que al menos a mi me da, cuando en un libro de los que acostumbro a leer por voluntad propia te detallan todo y lo explican claramente, en estos libros simplemente dicen "paso esto y dijo esto, luego paso esto otro y se fue" no tan literalmente pero casi. Así que debido a ello la narrativa no me gusta nada.

La historia me parece bastante realista, y posiblemente será lo único que voy a destacar como bueno. Osea, que la historia me gusta, pero no como la desarrollan.

El personaje principal es Joaquina que es la madre de Gustavo. Ella me ha parecido realmente estúpida (lo siento para quien le guste). Sé perfectamente que es una situación difícil la que se le presenta, pero es que hasta yo con mis casi 16 años creo que la resolvería mejor que ella. Vamos, que es una pánfila.
Fernando es el hijo pequeño de Joaquina, al pobre le tiene completamente abandonado, y pasa de él. Fernando es seguramente uno de los mejores personajes de este libro.
También tenemos a Martha la vecina super amiga de Joaquina que la ayuda mucho. Ella también me ha caído bien porque me recuerda a una vecina y amiga mía, que es básicamente igual (y también Argentina).
Y tenemos a Gustavo. La historia gira prácticamente en torno a él y me resulta bastante curioso que a pesar de ello Gustavo no tiene ni una maldita frase en el libro. Es decir, se le menciona mucho, sale de vez en cuando ¡PERO NUNCA DICE NADA! WTF? O___o
Hay más personajes, pero no me parecen tan importantes, y tampoco me apetece escribir sobre ellos.

En definitiva es una mierda de libro, con una buena historia, pero una mierda al fin y al cabo (como todos los que me han mandado este año en el instituto, vaya). Pero le voy a dar dos monitos felices, porque a pesar de ser una mierda para ser del instituto está bastante bien XD.


4 comentarios:

  1. Acabo de terminarme el libro y estoy completamente de acuerdo contigo. Ricardo Alcántara ha banalizado totalmente el tema de las drogas y la protagonista ha dejado bastante que desear. Ha podido ser un muy buen libro y se ha quedado en nada.

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    1. Exactamente. Supongo que está hecho para alumnos de instituto no muy aficionados a la lectura, y es por eso, que a gente que acostumbra a leer le puede resultar un libro que deja bastante que desear.

      ¡Gracias por tu comentario y un beso! ^^

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  2. Coincido en el tratamiento superficial del teme y en el mal desarrollo de la trama. Pero no coincido en tu manera de calificar el libro. Un libro está bien o mal escrito o más o menos. Me gusta o no me gusta. Pero ¿por qué decir que es "una mierda"? ¿Por qué un juicio tan violento y extremo? Sólo es un libro!!!

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    1. Jajajajajajaja, tienes toda la razón xd. En mi defensa diré que esta crítica la escribí hace ya bastante años, y no profundizaba muy bien. Pero bueno, supongo que esa era mi manera de decir que "no me ha gustado". Es una forma de hablar, no te lo tomes a pecho, ya sé que no es una mierda literal xd. Te recomiendo leer alguna de mis últimas reseñas, para no llevarte ese mal concepto de mí.

      ¡Gracias por comentar y un beso! <3

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